Comprar una vivienda es una de las decisiones económicas más importantes que puede tomar una persona o una familia. A la hora de buscar financiación, una de las primeras decisiones suele estar relacionada con el tipo de inmueble: ¿es mejor comprar una vivienda de segunda mano o apostar por una vivienda de obra nueva?

Aunque en ambos casos es posible solicitar una hipoteca, existen diferencias importantes en materia de impuestos, gastos, tasación, plazos y características de la operación. Conocerlas antes de tomar una decisión puede ayudarte a calcular mejor cuánto dinero necesitas y qué tipo de financiación se adapta a tu situación.

Financiación de una vivienda de segunda mano

Las viviendas de segunda mano son inmuebles que ya han tenido uno o varios propietarios y que se transmiten mediante una compraventa.

Desde el punto de vista hipotecario, el proceso puede ser relativamente sencillo si la vivienda está correctamente registrada, libre de cargas problemáticas y la documentación está en orden.

Uno de los aspectos importantes es la tasación. El banco utilizará la valoración del inmueble, junto con tu situación financiera, para determinar cuánto está dispuesto a financiar.

Por ejemplo, si una vivienda tiene un precio de 200.000 euros, pero la tasación resulta inferior, la cantidad máxima que el banco está dispuesto a prestar puede verse limitada dependiendo de sus criterios de financiación.

Financiación de una vivienda de obra nueva

En una vivienda de obra nueva, el proceso puede ser diferente, especialmente cuando compras sobre plano.

En estos casos, la vivienda todavía puede estar en construcción cuando firmas el contrato de compraventa. Esto significa que tendrás que planificar cuidadosamente los pagos que debas realizar durante el proceso.

Además, algunas promociones establecen determinadas condiciones y calendarios de pago antes de la entrega de las llaves.

Cuando llega el momento de formalizar la hipoteca, la entidad estudiará igualmente tu capacidad económica y la operación concreta.

La principal diferencia: los impuestos

Uno de los puntos más importantes al comparar ambos tipos de vivienda es la fiscalidad.

En términos generales, la compra de una vivienda nueva está sujeta al IVA, mientras que la adquisición de una vivienda usada suele estar sujeta al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP).

El tipo aplicable y las posibles bonificaciones dependen de diferentes circunstancias y, en el caso del ITP, de la comunidad autónoma correspondiente.

Esto significa que dos viviendas con exactamente el mismo precio pueden requerir una cantidad de ahorro inicial diferente dependiendo de si son nuevas o de segunda mano.

¿Qué ocurre con el AJD?

El Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD) también puede intervenir en determinadas operaciones inmobiliarias.

Es importante distinguir entre el impuesto relacionado con la compraventa y el correspondiente al préstamo hipotecario.

En los préstamos hipotecarios sujetos a la normativa actual, el sujeto pasivo del AJD correspondiente al préstamo es, con carácter general, la entidad prestamista.

Por ello, antes de calcular los gastos de tu compra debes separar claramente los costes de la adquisición de los costes propios de la financiación.

¿Se financia igual una vivienda nueva que una usada?

No necesariamente.

El porcentaje de financiación dependerá de la entidad, de tu perfil financiero, del valor del inmueble y de otros factores.

En ambos casos, el banco estudiará aspectos como tus ingresos, estabilidad laboral, ahorros, otras deudas y capacidad para asumir la cuota.

Además, la tasación tendrá importancia para determinar el valor sobre el que se estructura la financiación.

Por eso, no debes asumir que por tratarse de una vivienda nueva el banco financiará automáticamente un porcentaje mayor.

Comprar sobre plano: una planificación diferente

Una de las particularidades de la obra nueva es la compra sobre plano.

En este escenario, el comprador puede tener que realizar determinados pagos al promotor antes de recibir la vivienda.

Esto exige disponer de liquidez durante el periodo de construcción.

Además, tendrás que prever cuándo necesitarás formalizar la hipoteca y comprobar que tu situación financiera seguirá siendo adecuada en ese momento.

Por ejemplo, si hoy tienes unos ingresos determinados pero la entrega está prevista dentro de dos años, debes evitar asumir compromisos que puedan dificultar posteriormente la aprobación de la financiación.

La tasación también es importante

En cualquier compra financiada, la tasación es una pieza fundamental.

El banco necesita conocer el valor del inmueble y, dependiendo de sus políticas, puede establecer el importe máximo que está dispuesto a financiar.

En una vivienda de segunda mano, la comparación con otros inmuebles similares puede ayudar a determinar su valor de mercado.

En una promoción nueva, la valoración puede tener en cuenta las características del inmueble, su ubicación y otros factores.

En cualquier caso, el precio que pide el vendedor y el valor de tasación no tienen por qué coincidir.

¿Qué opción necesita más ahorro?

No existe una respuesta universal.

La cantidad de ahorro necesaria dependerá del precio, del porcentaje financiado, de los impuestos, de los gastos de compra y de las condiciones de la hipoteca.

En una vivienda nueva, debes tener especialmente en cuenta el IVA y, cuando corresponda, otros impuestos y gastos asociados.

En una vivienda usada, debes calcular el ITP aplicable en tu comunidad autónoma.

Además, en ambos casos conviene disponer de un colchón adicional para imprevistos y gastos que puedan surgir durante la operación.

Ventajas de financiar una vivienda de segunda mano

Entre sus posibles ventajas se encuentran:

* Mayor variedad de viviendas disponibles.

* Posibilidad de negociar el precio directamente con el propietario.

* Disponibilidad inmediata en muchos casos.

* Posibilidad de conocer el inmueble antes de comprarlo.

* Mayor facilidad para comparar viviendas similares.

Sin embargo, una vivienda usada puede requerir reformas o reparaciones que debes incluir en tu presupuesto.

Ventajas de financiar obra nueva

La obra nueva puede ofrecer otras ventajas:

* Viviendas más modernas.

* Mayor eficiencia energética en muchas promociones.

* Menores necesidades de reforma inicial.

* Garantías específicas asociadas a la construcción.

* Posibilidad de elegir determinados acabados en algunas promociones.

Como contrapartida, el precio de compra puede ser superior en determinadas zonas y, si compras sobre plano, tendrás que esperar a la finalización de la construcción.

¿Qué debes comparar antes de decidir?

No compares únicamente el precio de venta.

Calcula el coste total de adquisición, incluyendo:

* Entrada.

* Impuestos.

* Gastos de compraventa.

* Gastos asociados a la financiación.

* Tasación.

* Reformas o mejoras.

* Seguros y productos vinculados.

* Cuota mensual de la hipoteca.

* Posibles gastos de mantenimiento.

Una vivienda de segunda mano aparentemente más barata puede necesitar una reforma importante. Por otro lado, una vivienda nueva puede tener un precio inicial superior, pero requerir menos inversión inmediata.

Conclusión

Las diferencias entre vivienda de segunda mano y obra nueva no se limitan al estado del inmueble. También pueden afectar a la cantidad de dinero que necesitas ahorrar, los impuestos que tendrás que pagar, el calendario de la operación y la forma de planificar la financiación.

La segunda mano puede ofrecer oportunidades interesantes y, en muchos casos, mayor margen de negociación. La obra nueva, por su parte, puede aportar viviendas modernas, mayor eficiencia y menos necesidad de reformas, aunque puede exigir una planificación diferente, especialmente si se compra sobre plano.

Antes de decidir, calcula el coste completo de ambas alternativas y analiza qué cuota hipotecaria puedes asumir. La mejor opción no será necesariamente la vivienda con el precio más bajo, sino aquella cuyo coste total encaje de forma sostenible con tus ingresos, ahorros y objetivos financieros.

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